Blog (Bitácora, si se prefiere) del Padre (que lo es) Don Francisco de Paula Gálvez e Inchausti y algunos de los heterónimos que con él transitan: Pakito Grillo, El Profano, Bruno Jordán,, etc. Editado a trancas y barrancas, anárquica y aperiódicamente sin ánimo de ofender (o sí, quién sabe) ad maiorem gloriam de las cuatro (o ninguna) neuronas que le restan, o al menos así se supone por los menos entendidos, al escribidor que esto subscribe.

Para críticas: pakitogrillo@gmail.com

Ahora también en TWITTER y en FACEBOOK




sábado, septiembre 20, 2014

¿POR QUÉ NO MATRIA?

Este artículo lo publiqué en Hornachos no sé muy bien cuándo, en cualquier caso hace mucho. Su vigencia sigue, creo, ahí incólume. 


MATRIA


Una cantante, Rosa Zaragoza, mediterránea hasta la médula, culta, sensible, con una voz portentosa y una elección de temas y ritmos envidiable, ha sacado un disco que recomiendo a los que deberían ser multitud y son muy pocos en estos tiempos de triunfitos, eurovisivos, pseudocompositores más antiguos que el Tato y demás comida-música-basura. Tal disco, a más de un contenido que puede provocar el deleite de cualquier alma sensible, tiene un título extraño y sugerente, tan sugerente que despierta reflexiones y sentimientos: se llama Matria.
Somos, aun cuando el mar, la mar, nos quede lejos (o tal vez por eso), mediterráneos que hemos olvidado nuestros orígenes. Hemos olvidado que nuestra cultura viene de otros pueblos, todos del Mare Nostrum, que, a su vez, provienen de más al sur (de África, para que se chinchen los memos racistas). Y aquellos pueblos no entendían de patrias, pero sí entendían de la vida, de su origen y su razón. Griegos, fenicios, tartésicos, etc., coincidían en más cosas que el origen africano (aunque muy diversificado) común: de una parte confiaban el sentido común, el raciocinio y el control de la naturaleza y sus frutos a las mujeres, y, por ende, a las deidades femeninas, y, de otra, el poder coercitivo a los hombres y, por tanto a los dioses masculinos; y eso tenía una razón clara que se sitúa en los orígenes de la estupidez humana: la Propiedad. Y me explico:
En un sistema social poco evolucionado, que no produce excedentes (lo que sobra), no hay nada que proteger más que la propia seguridad frente a las fuerzas de la naturaleza. Es cuando se produce más de lo que se consume (allá por el Neolítico) que los excedentes han de ser guardados, sea para tiempos de escasez, sea para cambiar por otros excedentes. En ese momento pasamos de grupos en que la mujer era preeminente por ser la línea directa más fiable (volveré a ello) y la responsable de la educación, del cultivo y de todo lo socialmente relevante, a grupos más amplios en los que se establecen relaciones de poder basadas en la propiedad de los excedentes, la cual, obviamente, como todo poder que se precie, ha de ser protegida por la fuerza. Ahí nacen los guerreros y el poder masculino.
De entonces hasta ahora, la historia del ser humano no ha sido otra cosa que un sanguinario relato de la lucha por acumular y proteger violentamente esos excedentes. Según se fueron conformando áreas de poder se fueron conformando naciones, y esas naciones pelearon con otras naciones. Y llegaron las religiones y dijeron que cada nación era la elegida de Dios (No de la Diosa Madre, o Gea, o cualquier otra deidad femenina). Y las naciones fueron llamadas Patria, por tierra paterna.
Sin intención de hacer un chiste malo, diré que, en realidad, la única seguridad de filiación que tenemos es la materna. La ciencia lo demuestra palmariamente. Todas y cada una de nuestras células tienen algo que nos identifica como hijos de nuestra madre, mientras que lo del padre puede perderse en pocos pasos generacionales. En las células de nuestro cuerpo hay dos tipos de ADN (la información genética): el que está contenido en el núcleo, que proviene de la mezcla entre padre y madre, y el mitocondrial. Éste último es nuestra verdadera seña de identidad genealógica, pues no tiene mezcla. Las mitocondrias, pequeños cuerpos que se encargan de la “respiración” celular, tienen ADN propio, que sólo se transmite por vía materna. En la naturaleza, y somos seres naturales por más que nos creamos dioses de la creación, el macho sólo “ayuda” a que la línea marcada por la hembra se perpetúe, lo cual, así expuesto, es un golpe durísimo al orgullo masculino (más que masculino, machista). A más de uno se le pueden bajar los humos u otras cosas y puede sentirse hombre-kleenex tras pensarse rey león. Diría más: el sistema de apellidos que empleamos es la mejor manera de garantizar que nunca sabremos de quién venimos realmente (otro palo).
¿De qué padres hablamos cuando hablamos de patrias? ¿De los que nos dicen que tenemos que dar la vida por ellos para proteger sus tierras, su petróleo, sus cuentas corrientes, sus privilegios?
No conozco una mujer que pudiera mandar a sus hijos a morir y sí conozco a muchos hombres que hasta irían ellos. No conozco a una mujer que abandone ninguna responsabilidad si se trata de su gente. Por contra, se menosprecia su inteligencia, su laboriosidad, su madurez. ¿Por qué, en lugar de Patria, no hablamos de Matria? Nos iría mejor: seríamos más razonables, más pacíficos y menos interesados.


miércoles, julio 24, 2013

UN HOMBRE CABAL

 A Gumer Benítez, in memoriam



Con junio se nos fue Gúmer. De forma repentina. Hasta el día anterior andaba por las redes con su espíritu crítico y sus incontenibles ganas de cambiar las cosas. Quedé en estado de shock con la mala nueva y hasta pasados unos días no pude imponerme recuperar el ritmo normal de mi vida y mis cavilaciones, que, en gran medida, coincidían con las suyas no sólo en lo referido a los asuntos sociales, sino a las concepciones sobre temas tan ásperos como la muerte.
Y es que hay quien, no pudiendo enfrentarse a la realidad, no siempre grata, de este nuestro pasar por estos lares, se refugia en la posibilidad del meritoriage para preparar una presunta segunda oportunidad en una hipotética vida eterna. Así justifica su inacción frente a los avatares y encubre su resistencia a considerarse un ser natural, mono desnudo diría Morris, y por lo tanto finito, acabable. La esperanza de resarcirse de los sinsabores en otra realidad que, por el momento, sólo habita en su mente lleva a quien así razona a quedar maniatado en tanto llega esa prórroga. Es el miedo a la finitud la causa de la creación de religiones, supersticiones y recompensas diferidas, y dicho miedo es utilizado para moldearnos culturalmente sumisos por mor del meritoriage antes mencionado. No reconociendo nuestra condición natural y nuestra sujeción a los ciclos que mamá natura nos depara, nos escabullimos arteramente de lo obvio: todo tiene su fin y nosotros no somos una excepción.
Es duro enfrentarse a ello, pero existen distintas formas de abordarlo. Una, tal vez la más extendida, y la única reconocida por la mayoría de los mortales, es la que he expuesto, la que lleva a un extraño conformismo que anula la fuerza de los seres y los imposibilita para enfrentarse a las preguntas y situaciones que nos depara nuestro acontecer. Todo sería un sistema ineludible y cerrado cuyo único fin es la trascendencia, el más allá, y del resto ya se ocupará alguien en pensar por nosotros. Nuestro desapego a lo terrenal tiene su correlato en el apego de esas mentes pensantes que se lucran y engordan a costa de nuestra credulidad..
Pero existe, por contra, una alternativa, que no parte de designios ajenos a nosotros y asume, por doloroso que sea, que nos acabamos y punto. Lo que hagamos o no hagamos no es algo que llevemos luego a ningún lado, y la vida se ciñe al día a día que hay que aprovechar. Carpe diem, decían los romanos. En pueblos primitivos se sigue dando, en comunión con la naturaleza, un respeto absoluto por las etapas que marca el tiempo, y este es limitado.
Ahora bien, esta visión de la vida no tendría sentido humano si no fuera acompañada de un profundo soporte ético, concibiendo la ética como un juego de libres elecciones tendentes a encauzar la actividad humana, en base a unos principios generales libremente asumidos que permitan interactuar con los semejantes y cambiar las cosas y las actitudes. Y digo ética, y no moral, pues esta última sería un aglomerado de normas impuestas desde arriba, de forma incontestable, irrebatible y con fines de dominio. Principios como la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad serían, en esta concepción ética, irrenunciables y en torno a ellos se construiría todo un entramado que sustenta las relaciones. A cada uno se le daría según sus necesidades, y de cada uno se recogería según sus posibilidades. Sólo la Razón y el esfuerzo solidario podrían dar sentido a una existencia tan efímera con un fin claro: dejar el mundo un poco mejor de cómo te lo habrías encontrado.
Es ese sentido ético el que orientó la vida de Gúmer y le hizo aguantar con entereza los terribles golpes que sufrió. Parafraseando la Internacional estaba convencido de que “ni en dioses, reyes ni tribunos está el supremo salvador”; el esfuerzo redentor debía ser llevado a cabo por el Hombre, con mayúscula. Sin esa orientación, la vida carecería de sentido. Para decirlo con palabras antiguas, traduzco a mi manera (por no poner latinajos) a Salustio: “Conviene que todos los hombres que quieran prevalecer sobre los otros animales se esfuercen en no pasar la vida en silencio, como bestias a las que la naturaleza hizo agachadas y siervas de su vientre” (De coniuratione Catilinae). Para él el silencio era ominoso, corroía la dignidad de los hombres y los hacía cómplices de la opresión que sufrían. Ese impulso militante no era obcecado, sectario o acrítico, sino profundamente autocrítico, atento a las incongruencias de los políticos trepas, inasequible a la demagogia y basado en la tolerancia, aunque en los tiempos que corren no sea esta moneda de curso común. Y sin estridencias, ansias de protagonismo ni ambición, como obrero que fue en la construcción de una España mejor.
Bilbao, Hornachos y yo hemos perdido un hombre cabal y bueno.
Hasta siempre, compañero.



lunes, diciembre 31, 2012

MENSAJE A LA NACIÓN



¡Españoles¡

A Doña Evangelina y a Mi Excelencia nos llena de orgullo y satisfacción dirigirnos a vosotros en estas tan señaladas fechas, seguros de que al amor de las cenas y demás festejos familiares, prestaréis oídos a estas nuestras palabras de felicitación y aliento para el año venidero
.
Prontos a entrar en 2013, lo hacemos sin perder de vista el año que acaba. En él hemos constatado cómo se derribaban todos los derechos adquiridos durante decenios, porque, según los que nunca perderán sus privilegios, vivíamos por encima de nuestras posibilidades y tenemos que reponer lo que sus amigotes se llevaron. Como pueblo solidario que somos, hemos acudido en auxilio de los pobres banqueros aun a costa de cercenar nuestro bienestar, siendo así desde nuestra patria faro del mundo y tema jocoso de todos los corrillos malintencionados de los enemigos de nuestra vocación universal. Nosotros, tan ternes, hemos permanecido ajenos a los cantos de sirena y hemos conseguido ser líderes mundiales en la exportación… de algo tan nuestro como la chapuza.

En los días que corren no podemos menos que recordar en nuestras oraciones (imprecationes) a nuestros queridos gobernantes y augustos Padres y a sus progenitores, que no tienen culpa alguna de haber traído al mundo a personajes como Su Excremencia Don Mariano o al tal Don Rouco Varela. Están en nuestras mentes de por vida, acompañados en tan alto lugar por Doña Ángela, a quien deseamos sane de su estreñimiento crónico.

El año que entra no cazaremos elefantes (nunca lo hemos hecho) y estaremos a verlas venir, pues no queda otra. Comeremos mañana con la dieta de los perros y las gallinas, a base de sobras, que no está la cosa para tirar, y bandearemos como se pueda la que se nos viene encima.

Entre tanto sed felices. Pero recordad a un técnico de cohetes llamado Murphy, que dijo: “Disfruten y rían ahora, que lo peor está por llegar”.

Desde esta España que no es Una, que nunca ha sido Grande ni, ahora menos que nunca, Libre, os deseamos de todo corazón un

FELIZ AÑO MUERMO

SALUD Y REPÚBLICA

FDO.: PACO GÁLVEZ

miércoles, noviembre 14, 2012

EL HOMBRE MÁS FELIZ


   Llegó en noviembre, a tiempo justo de alegrarle al abuelo su cumpleaños, y ello duplicó la fiesta.
   Duraron poco las celebraciones: dos días… Y al quinceavo, como una losa, cayó un diagnóstico tan largo como ininteligible y, pronto lo supieron, terrible: hiperglicinemia no cetósica
   Comenzó entonces un rosario de advertencias de los facultativos: es inviable, no os ilusionéis, porque su máxima esperanza de vida son dos años y ello en unas condiciones calamitosas.
   Con tales augurios llegó a casa, tras cinco meses y pico hospitalizado en los que los acongojados padres hubieron de ser testigos de varias “paradas”. Pero el niño desahuciado no se rindió y gracias, sobre todo, a su madre, que con balanza de precisión y todo el cariño del mundo lo sacó adelante a costa de la salud propia, sorteó trabas que se suponían inexorables. Así llegó a ser el más longevo conocido hasta entonces (y hasta ahora) con esa metabolopatía congénita tan escasa que casi ni merece la pena investigar (salvo los benditos “locos” de Biología Molecular de la UAM y pocos más nadie se ocupa de ello)
   El niño que no iba a poder sostener ni la cabeza, anduvo a los cuatro años, reconocía a todo el mundo y reía y reía de un modo que congraciaba con la vida a los que en derredor estaban. No hablaba, pero se comunicaba fluidamente con su entorno y repartía cariño a diestro y siniestro, tanto que su padre decía de él que era un bebé gigante y ergonómico, pues cuando abrazaba lo hacía de tal manera que se te adaptaba como una prenda que nunca quisieras quitarte.
   Creció guapo y grande. Y, ajeno a los vaivenes del mundo y a las preocupaciones que atosigan al resto de los mortales, no paraba de repartir afecto como quien tira confetti a porfía… Y así hasta ahora…
   Hoy, 13 de noviembre, cumple Pakote sus primeros treinta años, y lo hace como lo que es: el hombre-niño más feliz del mundo.

domingo, julio 22, 2012

YO LO VIVÍ

No tengo los remos para esos menesteres, pero estuve en Madrid el 19 de Julio. Cuando llegue a Hornachos, me sentaré a escribir. Como muestra, dos fotos.

jueves, marzo 01, 2012

TRESCIENTOS AÑITOS

Se dice pronto. Trescientos años de Biblioteca Nacional. Corrían los años setenta en su principio cuando salíamos de casa  por la mañana diciendo "me voy a la BiBi" y la familia entendía que no iríamos a comer, que,perdidos en los ficheros de la planta baja, tras haber dejado en ropería la trenca y los libros de la Facultad, pasaríamos media mañana, hurgando en las notas de nuestros cuadernos de apuntes para escarbar en bibliografías de lo más peregrino; y, como no, entre col y col lechuga, al rellenar arriba la petición de volúmenes, añadíamos uno extra, para desahogo, de novela, poesía, política o ensayo no relacionado con el objeto de nuestro estudio, porque luego la jornada sería larga y habría que diatraerse un ratito para volver a entrar en faena, aunque aquello no cansaba. El eterno silencio de la sala general, que se nos hacía inmensa, sólo levemente quebrado por los clic del encendido de las lámparas de los pupitres, las salidas a fumar a la cafetería, y, sobre todo, el que te trajeran los libros al pupitre adjudicado, hacía que te sintieses como en el regazo de una madre, todo paz y solicitud.
Nunca terminamos los estudios,pero no dejamos de asistir a la "BiBi" a preparar oposiciones, a bebernos los libros que no podíamos alcanzar por diversas razones e, incluso, a refugiarnos de los palos de la vida abstrayéndonos en manos de los libros, pues no eran ellos los que estaban en las nuestras sino nosotros en las suyas. Y estaba allí todo, !TODO¡ (Una vez llegué a encontrar informes de los Factory Inspectors, aquellos que citaba Marx)
Ahora estamos todos lejos, y tengo entendido que ha evolucionado mucho. Espero que para bien, porque se lo merece y porque no puede ser de otro modo. Yo sigo acordándome de la fecunda influencia que en mí ejerció.
!Felicidades, chavalota¡ Y que te dejen cumplir trescientos más tan lozana.

viernes, febrero 17, 2012

EN LOS MADRILES

Mucho tiempo, demasiado, ha transcurrido desde la última visita a mi pueblo, Madrid. A fuer de ser veraz lo echaba de menos, por más que nunca hubiese dejado de saber de la gente que me interesa aunque ellos y ellas, en muchos casos, ni lo supieran, pues estas cosas de la técnica son de mucho provecho en la distancia; asimismo, a cuatrocientos kilómetros, seguía por los mismos medios los entresijos politicourbanísticos que convierten a esta sufrida villa en enferma crónica.
Venía ayer con cierta curiosidad y me llevaré cuando vuelva el domingo a Extremadura tal amalgama de impresiones que dudo quepan en mi reducido meollo. Llámanme,en primer lugar, la atención los cambios introducidos por Sor Álvarez del Manzano y el Faraón Gallardonofis en mi barrio, Arganzuuela, un marasmo de túneles y pisos invendibles, fábricas desaparecidas y tráfico infernal, con más gorrillas de la ORA que habitantes. Por otra parte, estoy recuperando el sano contacto directo con las personas a las que quiero, constatando que la mayoría se conserva mejor que yo, lo cual, sinceramente, me alegra sobremanera, y con ello se me pasan las ganas de masacrar especuladores y políticos cómplices (acción que a mi edad no pegaría mucho)
Un solo día en Madrid y, aunque estoy como un paletito con los ojos my, pero que muy, abiertos, y ya reconozco y vuelvo a hacer mío todo..

viernes, febrero 10, 2012

CANCIÓN TRISTE DEL DESAPEGO

Harto de figurar en las engañosas estadísticas que nutren los estómagos ensotanados, decidí en su día dirigirme a la Jerarquía de esos señores manifestando mi intención de apostatar y ser borrado de sus censos, pues si bien era bautizado, lo fui sin mi aquiescencia y a muy temprana edad abandoné las prácticas religiosas, que consideraba un menosprecio a mi dignidad e inteligencia. Lo que podría parecer un gesto testimonial, era en verdad un hecho realizado con profunda convicción y para nada aislado: desde mi adolescencia el desarraigo ha sido una constante buscada a veces y otras no, pero siempre con plena consciencia. Desclasado tempranamente, despegado de lazos familiares, itinerante en lechos y techos, definitivamente autoexiliado de mi pueblo (Madrid), he abandonado hasta el alcohol. Lo único que se mantiene desde el primer momento de mi pubertad es mi amor por la libertad propia y ajena, un radical igualitarismo y un acendrado espíritu solidario que me mantiene comprometido pese al desánimo que me va corroyendo como la carcoma.
Pensaba que no me quedaba nada por abandonar. Iluso. Hoy, en un arrebato, he decidido renunciar a España. No es rabia ni rencor. No existe resentimiento alguno, porque a todo se acostumbra uno. Lo que siento es amargura y un tremendo y paralizador sentimiento de vergüenza Me avergüenzo de haber sido ciudadano de un país que absuelve y ensalza a los corruptos y condena a quien los investiga; un país en que puede ser delito proteger los derechos de las víctimas de genocidio; un país que llora amargamente la desaparición de ese "gran demócrata" que fue responsable de lo de Vitoria y fue ministro en tiempos de condenas a muerte y defenestraciones y luego hizo de Galicia Corleone; un país que tiene de ministro de Defensa al presidente de la compañía que nos vende misiles y de Economía a un broker de Lehman Brothers; un país que expedienta al juez que investiga al yerno del rey; un país en que se borran de un plumazo los avances sociales de treinta años...
No. No quiero pasar la vergüenza de declararme español. De esta me hago apátrida

domingo, enero 22, 2012

DE FÁBULA

Si viviera Samaniego, sin duda disfrutaría como un enano con la tesitura actual, pues, contrariamente a lo que la gente pueda creer no era un adusto moralista, sino un avezado crítico ilustrado acorde con su época y poseedor de recovecos que una lectura pausada permitiría distinguir para encontrar en ellos su inquina contra el clero y el poder; incluso publicó un libro, editado creo por Akal hace unos treinta años, llamado "El Jardín de Venus", compuesto por fábulas eróticas escritas con un muy pinturero, más bien procaz, espíritu que le valió tener problemas con el Santo Oficio.
Imaginad que don Félix María (así se llamaba) viviese ahora y continuase con su afición a emular a Esopo, a Fedro o a Lafontaine en eso de componer fábulas con todo el animalario, fijándose en los fallos y defectos del siglo. Estaría en su salsa.
Tomemos como hilo argumental de una fábula la reacción del sr. Rajoy ante la Crisis: coloca al frente de la Economía de este sufrido país al sr. de Guindos, un broker (es decir un especulador financiero profesional) cuyo mayor mérito laboral es haber sido el máximo dirigente para Portugal y España de Lehman Brothers, entidad cuya quiebra precipitó la Crisis actual. Por decirlo de otra manera, ya que estamos de fábulas: don Mariano y doña Soraya han introducido a la zorra en el gallinero para que lo cuide, porque saben que es de fiar.
Ahora, si queréis, lo ponéis en verso.  

sábado, enero 21, 2012

MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA (Editorial para DRÍADE 6)

Ya lo dijo el que lo dijo, se aplicó la frase a todo tipo de situaciones relacionadas o no con la cultura del siglo pasado y redundaron en ello mediados los ochenta los de Golpes Bajos: corren malos tiempos para la lírica. Unas veces enunciada por agoreros profesionales, otras por hipocondríacos culturales, otras por diletantes y snobs ansiosos por solemnizar un tibio pesimismo de salón, siempre se ha asociado, traída o no a cuento, a momentos de crisis y carencias. Que ni pintada se nos trae, por tanto, ahora que vivimos la Madre de Todas las Crisis, una crisis que supera las cíclicas predichas por Adam Smith, Ricardo o Karl Marx para convertirse en estructural dejando al descubierto la falsedad del Sistema, la endeblez de los Poderes Públicos, que se han quitado la careta de servidores públicos para mostrarse como servidores de los mercados, y el bache de desigualdad entre la ínfima minoría y la infinita mayoría. Unos malos tiempos estos en que los avances sociales y culturales se ven sustituidos por los drásticos recortes impuestos por los que nunca rebajarán sus beneficios.

En verdad,nunca fueron buenos tiempos para la lírica. La mayoría de los grandes genios del pasado no amasaron fortuna alguna, dejando tal grata labor a los desoficiados herederos de sus derechos y royalties, y, salvo algunos éxitos comerciales, los artistas actuales vivos nunca han estado para lanzar cohetes. Si a ello añadimos la enemiga que determinados políticos tienen al mundo de la cultura, el cocktail está servido: los primeros recortes presupuestarios se harán sobre la Cultura, porque lo consideran un lujo que, como todo lo superfluo, ahora es por fin prescindible, y porque ya era hora de deshacerse de esa pandilla de parásitos críticos y gente de mal vivir que no para de pedir un cambio de orden. Se impone restringir déficit como sea, de forma indiscriminada y sin reparar en consecuencias, aunque no es lo mismo disminuir becas y subvenciones a la creación y a la investigación, cercenando los avances de los últimos decenios, que terminar con las faraónicas imbecilidades que tanto lucran a contratistas y políticos (eso no lo harán) y que han terminado vacías de contenido; por otra parte, se olvida que el mundo de la Cultura funciona en la Economía como sustento de miles de puestos de trabajo en constante peligro y como yacimiento de empleo en los sectores Secundario (i.e. Gráficas) y Terciario (Servicios), pero eso carece de importancia en este contexto globalizado que concede más realidad a un título volátil que a la fuerza real del trabajo o a la tangibilidad de un producto material.

Tal vez no tan malos como estos, pero siempre correrán malos tiempos para la lírica. Como hemos dicho siempre ha sido así y, quizás, ese sea el motor de muchos cambios, porque el hambre agudiza, dicen, el ingenio. La adversidad mueve al rebelde y desenmascara al perezoso y se olisquean vientos nuevos entre tanto pensamiento apolillado. Mientras alguien escriba, pinte, lea, piense, discuta, se indigne o, simplemente, se entretenga leyendo este intento de revista coral, seguirá la lírica gozando de buena salud, por malos que sean los tiempos.

Pongámonos, pues, líricos y a leer se ha dicho.

martes, enero 03, 2012

EL REINO DE LOS PALABROS O EL PATINAJE LINGÜÍSTICO (para Dríade)

Apostrofaba Don Alonso Quijano a Sancho Panza calificando a su escudero como prevaricador de la lengua, y es que éste, a más de tenerla muy suelta, la manejaba con tan poca puntería que cada dicho suyo valía poco más o menos que una patada al idioma, para solaz del lector y padecimiento del sufrido Quijote, impotente ante aquel dechado de burricie. Cada vez que Sancho intentaba hablar de lo que no sabía,incurría en una sarta de despropósitos que sacaban de quicio a su amo. En épocas más recientes, uno de los recursos más utilizados para resaltar su vis cómica por el inefable (también hizo el papel de Sancho en un más que libre “Quijote”) Mario Moreno·”Cantinflas” era el mismo: transmutar las palabras, a sabiendas de que el espectador conocía el estado original de tales vocablos, provocando así cierto paralelismo con Sancho y la sensación de que se expresaba de forma llana y popular con los errores lógicos que se podrían cometer con ciertas terminologías.

El caso es que el patinaje lingüístico es tan viejo como el propio idioma. Baste pasear la vista por un registro civil o parroquial para notar que hablamos y escribimos de oído y somos muy poco aficionados a la lectura: hasta hace relativamente poco el apellido de una familia podía, en dos generaciones, cambiar de grafía según el oído o la buena o mala letra del escribiente de turno. Qué no decir entonces del lenguaje cotidiano, abandonado a su suerte.

Vivimos una era de grandes cambios que debemos asimilar, pero el riesgo de atragantamiento es grande. De una parte las nuevas tecnologías (bienvenidas sean) nos permiten una comunicación y, por tanto, una información más rápida y plural; pero no sustituyen al conocimiento, son sólo una ayuda; tampoco sustituyen al lenguaje,del que necesitan y al que incorporan nuevos conceptos y términos que sin duda lo enriquecen en los casos, pocos, en que éste no tenga recursos para definir tales conceptos (sin necesidad de  practicar el papanatismo imperante del gerundio inglés que nos hace añadir “ing” a todo) haciendo del idioma un ente vivo, pero en ocasiones de difícil digestión por el común de los profanos en la materia de que se trate.

De otra parte, los avances en la información, sin embargo, no se compadecen con los no producidos en la formación, lo cual hace que aquella sea en muchos casos difícilmente asimilable por la inmensa mayoría de los españolitos. Las disciplinas académicas relacionadas con la Lengua están en franca decadencia y poca gente es ya capaz de seguir el rastro etimológico más sencillo de cualquier palabra (latín, árabe o griego son para nosotros entelequias lejanas y no el origen de lo que hablamos). Pero eso no importa !Quién dijo miedo¡ Nos tiramos a la piscina para discutir sobre cuestiones de salud, por ejemplo, sin la más pajolera idea ignorando que, tal vez, con cuatro nociones aprendidas cuando debíamos entenderíamos mejor los términos abstrusos con que el médico nos ha regalado. Sin haber aún superado, por hacer un símil, las primeras lecciones de solfeo nos lanzamos a la sala de conciertos a demostrar nuestro virtuosismo, y el resultado es una sopa de palabros que sólo convence a quien tenga el cerebro tan licuado como nosotros. Las ansias de hacer ver que dominamos cualquier tema nos pueden.... Y nos pierden en la pista de patinaje.

Una de mis ocupaciones, dentro de una larga y variada vida laboral, fue la de telefonista en un gran hospital de Madrid, de cuyo nombre sí me acuerdo con cariño pero no mencionaré. El abanico de sensaciones en tal situación puede llegar a ser infinito, pues la gente vuelca en el teléfono más de lo que se pueda llegar a creer. Habría para escribir un culebrón televisivo al respecto, pero a mí sólo se me ocurrió por aquel entonces ir anotando diligentemente los palabros escuchados -llegué a reunir unos cientos- e intentar explicarme las razones de tal fenómeno. Después he seguido con la extraña afición y de vez en cuando, releyendo, paso ratos divertidos o muerto de vergüenza ajena, según el ánimo, pues, aun habiendo anécdotas de mucha risión, otras sólo provocarían conmiseración.

Llamó una noche un hombre muy nervioso pidiendo le pasáramos con Urgencias de Madres, pues su mujer había ingresado con un embarazo adulterino (por extrauterino); cualquiera hubiera pasado al azarado caballero con trauma para que le rebajasen peso de la cabeza. Otro caso: a media mañana, una señora, muy aseñorada compareció en centralita para que le pusiésemos un “busca” a determinado ginecólogo, pues quería saber el resultado de un disfrute vaginal (frotis vaginal) que le había sido realizado la semana anterior; huelga definir la cara que se le quedó a la compañera y sus dudas sobre la moralidad del galeno en cuestión. Si uno padece algún tipo de dolencia en las vías altas respiratorias, lo normal es que acuda al Otorrino-Laringólogo, Otorrino por abreviar, pero no al Doctor Rino o al Doctor Orl, aunque esto último tal vez esté provocado por el rótulo abreviado de la consulta. Y es que con las especialidades médicas hay una mina: Maxilofacial se puede convertir en Masticofacial, aunque por lo menos esta tiene algo que ver, Máximofacial o Máxiloespacial; Neurocirugía se convierte en Anurocirugía ¿Cirugía de Ranas? ¿le paso a Animalario?; Anatomía Patológica deviene en Autonomía Patológica, Litotricia en Nutotricia, Oncología en Antología o en Arqueología, la planta de Coronarias en Urinarias y así hasta no terminar. Las técnicas no se salvan de la quema. Así una cesárea terminará siendo una necesaria o hasta una autopsia (sic), habrá a quien le practiquen un escarnio o un descarne (scanner) del celebro (cerebro) y la anestesia será Anastasia, poniéndole nombre como quien está ya familiarizado con ella, o atanasia, como si fuera inmortal; o habrá a quien le tengan que poner una cédula o célula (férula) para inmovilizar su brazo roto, no sin antes haberle suministrado una cláusula (cápsula) para el dolor. Y si hablamos de dolor y enfermedades no podemos olvidar uno de los más atroces, que es el que produce el cólico frenético o nefertítico (nefrítico), casi igualado con los padecimientos de calumnia (columna), sobre todo en las verticales (cervicales) y la desastrosis (artrosis), sobre todo si tienes los huesos descalificados o desclasificados (descalcificados). Hay cosas que duelen menos, pero son molestas, como las relacionadas con los ojos, pero esas las solucionas con un delirio (colirio), o como la postdata (próstata), que comienza a dar guerra de mayor, aunque ya no importa, porque a esas edades se es imponente u omnipresente (impotente)y esméril (estéril), se está para pocos trotes y aparecen otros descosidos como las piedras en la versícula (vesícula), que a veces tienen que estripar (extirpar), o la diabetis (diabetes), que provoca a los diuréticos (diabéticos) problemas en la vista como tataratas (cataratas) y en la alimentación, no pudiéndose comer siquiera una buena ceremonia (macedonia) de frutas con almíbar y viéndose obligados a ponerse la diócesis (dosis) diaria de ursulina (insulina) como si fueran drogaditos (drogadictos) de esos que se mueren por ahí de una dobledosis (sobredosis).

No es esta enumeración el resultado del consumo de psicotrópicos, ni una broma de mal gusto del chistosillo pelmazo de guardia; está basada en experiencias reales y sólo expone una mínima porción de lo recolectado en aquel hospital; no es, ni pretende serlo, una recopilación exhaustiva. Desde entonces, sigo anotando, como hacía Correas con los refranes, lo que oigo y lo que mis amigos me refieren. Y sigo preguntándome qué nos mueve a utilizar términos que desconocemos, en vez de expresarnos con lo que tenemos a mano. En el caso de la centralita, algunos daban explicaciones no pedidas por un mero telefonista y, cómo no, patinaban; otros arrastran vicios lingüísticos y malformaciones que se convierten en verdaderos localismos (aquí he llegado a escuchar a una enfermera decir mallugado por magullado) difíciles de erradicar; por otra parte, la casta médica no ha ayudado mucho a fomentar la pureza del lenguaje, comenzando por sus ilegibles garabatos.

Pues ya que en todas partes cuecen habas, en otra ocasión me encargaré de traer palabros relacionados con otros ambientes, como el mundo de la cultura. Mientras tanto, entreténganse escuchando a los enteradillos en las barras de los bares y en los corrillos y a esas señoras que parecen enciclopedias médicas de bolsillo. Seguro que consiguen una lista más nutrida que la mía.


jueves, diciembre 01, 2011

Poco a poco

Tantos meses son muchos, y dan hasta para cambios de gobierno, quebrantos de salud, giros copernicanos en la vida de cada uno, etcétera.
Pero todo termina y el letargo que parecía eterno se ha acabado, o al menos así lo parece. Espero que, poco a poco, mis insensibles dedos (pues esa es una de mis cuitas) vuelvan a teclear como posesos.
Permaneced atentos.
Salud

sábado, octubre 02, 2010

CRISIS, WHAT CRISIS?

Con EL PAÍS, hoy sale un libro de Keynes. Lástima que haya tardado dos años. Como ZP, que, si lo hubiera leído hace tres años, tal vez no hubiera despedido a lo más inteligente de su equipo. Antes bien, en su continua masturbación mental, nos ha venido a traer a las soluciones de un Nobel espúreo (falsificó estudios sobre el mercado japonés y ello le valió el premio de marras), un tal Milton Friedman que montó la Reaganomic, organizó a los Chicago Boys y fue mentor de gente tan socialmente aceptable como Pinochet. No es una tontería: no estamos en medio de un problema cíclico, como vaticinaban Adam Smith, Ricardo y Don Carlos (Marx). Esto es estructural y vamos equivocación tras otra.
Quien ha provocado esto ha sido ese mercado y ese mercadeo financiero e inmobiliario. Durante mucho tiempo no se ha asociado capital y producción, sino capital y plusvalías resultantes de la no producción, o a ínfimo coste porque siempre ha salido rentable la deslocalización (sueldos, jornadas, componentes de inferior calidad con fecha inexorable de caducidad no declarada...); y si esta comporta a medio plazo posibilidades de fusión, absorción (todo lo que acabe en ón...), además, los que se hayan cargado la empresa se llevarán un plus de ineptitud milmillonario por los servicios prestados al capital financiero en detrimento del capital industrial. Dinero inexistente, por arte de magia, ha generado dinero virtual que los encorbatados han convertido en efectivo a cuenta de nuestras cuentas.
El sector Público, entretanto, agoniza. Tras la prolongada congelación salarial, un ilusorio remonte, y, de repente, ZAS. Curiosamente, mientras el Emperador Obama se pasa a Keynes, potenciando la inversión en el sector público, la derechona europea, y ZP con ellos, parece empeñada en el lema suyo de esta crisis: Más champán para nuestros niños (se aceptan góticas).

lunes, septiembre 20, 2010

MUERTO (de CONTRAÉPICA)

con ocasión de la muerte de Sartre escribí esto.
Va por Labordeta:
"Les choses sont ce qu'elles paraissent.
Et DERRIERE elles... il n'y a rien."
J.P. SARTRE

Entre ser y no ser has aceptado
el requiebre sin fondo de la muerte.

Un vértigo letal se te apodera
y heme aquí voceando tu deceso
con voz de colegial acomplejado
pensando en anatemas:
en tu nombre
excomulgo los dogmas;
en tu ausencia
releo desnudeces y paseos,
destierro actos escritos de un plumazo
y exhalo un cierto hedor a biblioteca,
un no sé qué de autodidacto huérfano.

La vida en son de sinrazón vacía
te ha cerrado la puerta.
Fuera sigue
preciso, matemático, el trasiego
de las cosas.

Detrás de ellas
NO HAY NADA.

VEREMOS UNA TIERRA QUE PONGA LIBERTAD

Hasta siempre, Labordeta. Desde el Festival histórico de los Pueblos Ibéricos (antes te seguía en los cenáculos privados en que los universitarios melenudos coreábamos tus LPs), no me he separado de la suerte de hipnotismo que la sencillez ejerce sobre mí.
Me duele retomar este conducto de comunicación por tu adios. Los que sabemos que no hay nada detrás de las cosas (vid. Sartre) sentimos especialmente este tipo de pérdida. Pero, a la vez, agradecemos a la vida que hayáis existido gente como tú. Que se rían los grajos del Congreso; !a la mierda¡. Ni aunque vivieran cincuenta veces cada uno/a acumularía lo que te llevas.
Hasta siempre, buen viejo errabundo.

martes, septiembre 29, 2009

QUE LLUEVA, QUE LLUEVA

Que llueva, que llueva
la Virgen de la Cueva.
Los pajaritos cantan
las nubes se levantan
que sí, que no
que caiga un chaparrón
y que no me moje yo.

(Popular)

La canción popular me lleva a querer mojarme, por dentro y por fuera.

Hoy ha llovido tímidamente por aquí, y he visto y he olido mejor. Me he saltado la merecida siesta para pasear mediomojándome.
Sé que, cuando en otros lados se dan por exceso las cosas hidrológicas e incluso de forma trágica (Murcia y País Valenciano), el agua que a otros, que por otra parte siempre la han gestionado bien, les falta. Estos, curiosamente, son tachados de insolidarios.
¿Habremos de renunciar los extremeños (yo no lo soy de nacencia, pero sí de pertenencia) a beber, asearnos y regar para que hagan campos de golf en Murcia porque a alguien se le ocurre regular imbécilmente el Tajo o el Guadiana?
Que les dén. No a los murcianos, sino a los especuladores que nos han enseñado un nuevo Paraíso que sólo era su paraíso fiscal.

domingo, septiembre 13, 2009

NO ESTÁN MUERTOS

El haber tenido el privilegio de trabajar con Pablo Carbonell, Many Moure y Guillermo Piccollini (Sus Excelencias LOS TOREROS MUERTOS), además de Faemino y Cansado o Doña Mercedes Ferrer y de mi hermano Jokin, hace que pocas cosas más le puedan pasar a uno en la vida.
Pues no: resulta que vuelven los TOREROS, aunque no sé en que estado. Al Galileo Galilei.
Os lo contaré.
Lo bueno nunca muere.

lunes, agosto 24, 2009

DE L'AMOR I DE L'ODI I DE L'AMOR

No em convé agrair-te res.
Mai no he pogut
i tampoc no ho faré ara.

Si de cas,
et faria
un petó petitet
i me'n aniria
sense més protocol.

Duries, pot ser,
tu roba mes neta,
com si estiguessis
presta per a la marxa.

Però, les coses no són aixina.
Baixant d'aquest absurd paradis
vaig adonar-me de que ja no existies
des de feia ja vuit messos.

domingo, agosto 23, 2009

CENIZAS

Escuchando a Satie, la Gymnopédie y la Gnossienne, vuelvo a la tranquilidad que me ha faltado últimamente; dejo de ser el borrachito que se cae por las esquinas llorando incomprensiones y asumo que tengo veintiún libros al retortero, sin acabar. Los conté ayer. El descanso del piano pausado con tintes de falsa improvisación me recuerda (más bien debiera ser al revés, pues Satie es muy anterior) a Keith Jarret en su concierto de Colonia. La música río,fluyente y a la vez envolvente, me rescata de la turbidez vital en que habito y me devuelve a aguas limpias. Lo que queda de mí se esponja y crece. Y, una vez más, retorno a decir qué bonita es esta mierda de vida.
Curate ut valeatis

lunes, agosto 17, 2009

RE-DES-ENCUENTRO

Tras la experiencia de estar hospitalizado en el mismo hospital que mi ex, me pregunto: tanto leer, tanto escribir sobre el sarcasmo o el absurdo ¿lo imaginario me ha hecho descuidar lo real, o lo real imaginario, que su vez sería lo escrito sobre lo real (o imaginario)?
Al fin, al cabo, eran enfermedades distintas (lo siento, lo suyo es peor), pero creo que ha sido hasta divertido. Eso de escaparse de la planta, para, ante el desconcierto de todas, visitar al o a la ex para reñir en voz queda, ha tenido su morbo y un qué sé yo de cincuentenarios antagónicos pero juguetones.
Y más de una sonrisa ha habido por aquellos lares ante los dos pijamas reñidos.
Ponte bien, es lo que importa.
Cura ut valeas
Vale