Puede ser que uno sea cicatero, pero sólo a veces. En esta ocasión no es el caso. Simplemente respondo a la escolástica más tonta de i tutti secculli, la de Ratzinger Z (Oficialmente Benedictus XVI, aunque para mí siempre será Benito, que es la traducción castellana).
El citado se ha despachado con unas declaraciones públicas en África que en países de otras latitudes hubiesen significado cárcel por curanderismo. Los eternamente castos (Mueve a risa, si no a llanto, habida cuenta, en millones de dólares, de la cuenta pagada por la Iglesia para acallar los procesos por PEDERASTIA) nos dan lecciones sobre cómo utilizar nuestras pulsiones sexuales, orientadas a donde sea. Habrá que recordarles que en varios puntos de Madrid, que hoy ocupan centros oficiales, se encontraron cadáveres de niños. Por cierto, eran conventos, y los restos más que centenarios.
Hoy sale en la prensa que, ante la respuesta de la gente cabal a las (como dirían en Ribera del Fresno) mamahostiadas del ex-jefe de la Inquisición (perdón, ahora es Congregación para la Doctrina de la Fe, pero sigue igual: persiguiendo a los defensores de los pobres y perdonando y premiando a los nazis) el Vaticano ha decidido !RECLAMAR A LA O.N.U. QUE LE PROTEJA¡.
La ley, en cualquier país civilizado, protege la libertad de creencias, pensamiento y expresión. Curiosamente lo que no respeta el Estado Vaticano, y menos Ratzinger, quien fue Inquisidor General, Martillo de Herejes, y como Papa se dedica a repartir indulgencias a negacionistas del Holocausto y se plantea beatificar a Pío XII.
Que nos pesquen confesados o nos acoja la O.N.U. a los laicos para protegernos de tanta burricie criminal proveniente de tantas sectas.
Dictum est.



