Ilustrísimo señor Don Lluis Sunyé i Morales:
Diríjome a Suecencia (no sé si digna o ignominiosamente ,permítame dudarlo, ostenta un cargo electo) como extremeño de adopción, y a mucha honra. Siendo, de nacencia, madrileño (otra vez a mucha honra), y de orígenes vascos, andaluces,gallegos y hasta catalanes, me sorprende su salida de tono.
En primer lugar, porque su segundo apellido es ineluctablemente sureño, c'est a dire, txarnego. Si Vuecencia conoce las leyes de la genética, la única línea seguible de manera fiable es la materna, pues, mientras los genes paternos pueden cambiar según el comportamiento sexual de la madre (cuernos), el resultado de la cópula, o cópulas, siempre mantendrá, en caso de llegar a buen fin (en su caso, lo de buen fin se queda en eufemismo), mantendrá, digo, el ADN mitocondrial de la madre. Es tremendo, pero, orondo e Ilustrísimo amigo, está Vuecencia seriamente contaminado de txarneguismo.
En segundo lugar, no se me alcanza la mente a entender cómo una formación de Izquierdas le ha admitido en sus filas, dado su sarcasmo, que no ironía, de tintes nazis. Quien por medio de esto le habla ha luchado desde hace casi cuarenta años por las Libertades, ama Catalunya y su lengua y cultura, hasta el punto de permitirse escribir algunas cosas en catalán, deleznando de igual modo los nacionalismos excluyentes centrales o periféricos.
En tercer lugar, reconozco que yo puedo tener un déficit neuronal serio, pero, aún así, me presto a prestarle alguna de mis pocas neuronas, porque lo suyo es preocupante.
Por último, una oferta: sin ningún rencor le propongo que nos visite. Le encantará.
Y, por cierto, le adoptaremos... como mascota.


